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“Entre las tantas fiestas litúrgicas
de la Virgen, está también la de
«Madre de Jesús Buen Pastor». Esta
fiesta tiene una particular
importancia para ustedes, que son
las Hermanas de Jesús Buen Pastor.
Para comprender mejor este
nobilísimo título de la Virgen, es
necesario que conozcamos y
comprendamos bien qué significa «Buen
Pastor». Buen Pastor es el que se
ocupa de sus ovejas y las ama hasta
dar la vida por ellas. Todos los
hombres constituyen el gran rebaño
de Jesús Buen Pastor. Pero no todos
son ovejas dóciles y buenas; algunas
de estas ovejas se aventuran por
bosques y quebradas, e irían al
encuentro de su ruina si el Pastor
no dejara las noventa y nueve
seguras para ir a buscarlas, como un
padre busca su hijo. Jesús Buen
Pastor, para salvar a los pecadores,
dio su sangre en la cruz. […]
Concluida su misión sobre la tierra,
antes de subir al cielo, Jesús
encomendó a San Pedro continuar su
misión: «Apacienta mis corderos,
apacienta mis ovejas». Y vinieron el
Papa, los Obispos, los párrocos, a
apacentar la grey de la Iglesia de
Dios con la doctrina y la enseñanza,
con el ejemplo de las virtudes
cristianas, con los sacramentos,
garantía de vida eterna.
Las Hermanas de Jesús Buen Pastor se
insieren en la misión de la Iglesia
como vírgenes consagradas a Dios con
lazos de amor, para rezar por el
Papa, por los Obispos, por los
párrocos. ¡Rezar! Es una gran cosa
rezar por los sacerdotes; si el
Pastor es bueno, más fácilmente será
bueno el rebaño, la población
confiada a sus cuidados. […] Pero no
basta rezar por los sacerdotes, es
necesario también ayudarlos. ¿Quién
los ayudará con mayor constancia,
sacrificio y desinterés? La Hermana.
Sí, ustedes están llamadas a ayudar
a los párrocos. Todos los que han
querido hacer el bien han sentido la
necesidad de asociar a su obra
mujeres de buen espíritu y amor
ardiente a Jesús. Pensemos en Santo
Domingo, en San Juan Bosco, y en
tantos otros santos. Esto está de
acuerdo con los designios de Dios en
la creación; ¿no leemos acaso en la
Escritura que la mujer fue creada
como ayuda para el hombre? «¡No está
bien que Adán esté solo, dijo el
Señor, hagámosle una ayuda semejante!».
Y enviándole un profundo sueño, tomó
una de sus costillas y con ella
formó a Eva, la madre de los
vivientes. Eva fue la compañera de
Adán, lo ayudaba, le daba coraje, lo
aconsejaba.
Cuanto sucedió en el orden de la
naturaleza sucede también en el
campo de la gracia: Jesús, el primer
apóstol, el Enviado del Padre, puso
a su lado a María. La tarea de la
Hermana de Jesús Buen Pastor es como
la de la Virgen. María formó a Jesús.
La Hermana de Jesús Buen Pastor
formará y cuidará las vocaciones
religiosas y sacerdotales con
verdadero espíritu apostólico, como
haría la Virgen en su lugar. Las
vocaciones se forman con la
enseñanza del Catecismo, de la
Sagrada Escritura. Hay Hermanas que
hacen mucho bien enseñando el
Catecismo a los niños. Sean de esas
Hermanas, siguiendo el ejemplo de
los Santos Apóstoles Pedro y Pablo,
que no se cansaron jamás de
evangelizar los pueblos.”
29 octubre 1938 |